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Abuelas de Plaza de Mayo: La verdad que incomoda al poder

  • Foto del escritor: Tinta Joven Argentina al descubierto
    Tinta Joven Argentina al descubierto
  • 7 nov 2025
  • 10 Min. de lectura

Más 30.000 razones para seguir luchando. Frente a un gobierno que cuestiona las cifras y la memoria, el trabajo de las Abuelas demuestra que los crímenes de la dictadura no pueden negarse ni olvidarse


*Por Lola Mutti, Paula Coll, Rosario Pose

Edición: Lic. María Verónica Riedel


El 24 de marzo de 1976, un golpe de Estado instauró en Argentina la última dictadura cívico-militar, conocida como “Proceso de Reorganización Nacional”. Bajo el argumento de combatir la “subversión”, el régimen aplicó un plan sistemático de represión ilegal que incluyó secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos de miles de personas.


Se estima que hubo 30.000 desaparecidos, cifra que se convirtió en emblema de la memoria colectiva. Muchos de ellos eran jóvenes militantes, estudiantes, trabajadores y profesionales que fueron perseguidos por su ideología política o social.


Uno de los aspectos más crueles de este plan fue la apropiación de bebés. Las mujeres embarazadas secuestradas eran mantenidas en cautiverio hasta dar a luz en maternidades clandestinas. Luego, sus hijos eran separados de ellas y entregados a familias vinculadas con el poder militar o inscriptos con identidades falsas. En algunos casos, los niños fueron secuestrados junto con sus padres y entregados de la misma manera.


Entrevista a Adriana Elisa Metz


Adriana Elisa Metz es la hermana del último nieto recuperado el 5 de agosto de 2025 y coordinadora de la institución Abuelas de Plaza de Mayo y brindó una entrevista que se llevó a cabo en la oficina ubicada en el Banco Provincial de Mar del Plata. En la oportunidad habló sobre su historia particular, su trabajo y la situación con el gobierno de turno. 


Se calcula que alrededor de 500 niños fueron apropiados durante la dictadura. Este delito dejó una herida profunda: generaciones privadas de conocer su identidad y familias desgarradas. En este contexto surgieron las Abuelas de Plaza de Mayo, con el objetivo de buscarlos y restituirlos a sus verdaderas identidades.

 

En cuanto al proceso de búsqueda, Metz explicó que cuando se recibe una denuncia, por ejemplo, sobre una persona que "parece que es hijo de desaparecidos" (como su hermano "Juan Pérez"), el primer paso es identificarlo con la mayor cantidad de datos posibles: nombre, apellido, fecha de nacimiento y domicilio. Es crucial verificar que la fecha de nacimiento esté en el rango de búsqueda de Abuelas (1975 y 1983).


Dado que la ONG Abuelas de Plaza de Mayo agota sus recursos en la fase de identificación, la denuncia pasa luego a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). El rol de CONADI es crucial, ya que se encarga de utilizar las herramientas del Estado para buscar la documentación oficial: partida de nacimiento, expedientes de adopción, libros de parto y cualquier otra documentación que "está en manos del Estado".


Su hermano fue hallado en parte gracias a los estudios realizados por el banco nacional de datos genéticos. Señaló que este fue el "primero del mundo" en su especificidad. Su particularidad radica en la estrategia de obtener el ADN de familiares y conservarlo hasta que apareciera el nieto, sin una limitación de tiempo, lo que permitió almacenar los datos.


Además, el banco nacional de datos genéticos no solo recoge datos de nietos desaparecidos o apropiados por otras familias durante la dictadura cívico- militar, sino que también ayuda a personas que hoy en día (sin haber nacido en el período 1976/1983) dudan de su identidad y se cuestionan.  “Las herramientas hechas por las Abuelas para encontrar a sus nietos, hoy las utiliza la sociedad. Porque a partir de que se empezaron a buscar, pudimos darnos cuenta que además del robo de bebés, ocurría y ocurre el tráfico de niños. En 2025, tenemos alrededor de 18.000 negativos, quienes pensaron que podían ser hijos de desaparecidos y las comparaciones dieron negativo. Entonces desde CONADI se empezaron a incorporar mujeres que por distintas razones desde el periodo 75/83 tuvieron hijos y no los pudieron criar, por pobreza y cuando los iban a buscar se los negaba, o mujeres que se las anestesiaba y se les decía que su hijo falleció, así muchos casos se pudieron comprobar. Es decir, que una herramienta creada para las Abuelas hoy está abierta para la sociedad. No se hizo desde el principio porque no había estructura para sostener esa información, se empezó a hacer desde 2018. Y CONADI abrió un área que se llama identidad biológica que trata de obtener identidad biológica a personas que nacieron fuera del periodo de dictadura, para utilizar la experiencia que se obtuvo estos años”.


Refiriéndose al caso de su hermano contó que “se lo convocó a una reunión, en donde se le plantearon cuáles eran las situaciones que hacían sospechar, y él en ese momento dijo ´bueno, ¿cómo se soluciona esto?´con un análisis de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos. Él dijo que lo iba a pensar, y cualquier cosa avisaba y le daban un turno para hacer la extracción. Así que pasó muy poquito tiempo, pidió el turno para hacer la extracción, y se hizo la extracción de su sangre para obtener el ADN y compararlo con los grupos familiares que están dentro del Banco Nacional de  Datos Genéticos. Y en esa comparación, el resultado técnico es que 1.35 por 10 a la 12 son las posibilidades de que se excluya del grupo familiar Metz Romero”.


“Soy hija de desaparecidos"


Deteniéndose en la histórica de su familia Metz contó “soy hija de desaparecidos. Y mi mamá al momento del secuestro estaba embarazada de cinco meses. En diciembre del 73 yo tenía un año, entraron a mi casa, me dejaron con unos vecinos y les dijeron que no cuenten nada, estos vecinos ubican a mis abuelos que fueron a buscar a Cutral Co. El proyecto familiar en un principio era crecer en Bahía Blanca, la triple A, ya previo a la dictadura, perseguía a mi familia. Mi abuelo era militante ferroviario, comunista. Mi papá y su gemelo militaban también, así que por portación de apellido y militancia propia eran perseguidos. Mis papás pensaron en irse de Bahía Blanca y continuar su militancia en Neuquén, y fueron secuestrados por personal del ejército que tienen su sede central en Bahía Blanca, entonces los fueron a buscar. Sé que estuvieron en la escuelita de Neuquén y fueron trasladados a Bahía Blanca dónde se los vio por última vez, que eran centros clandestinos”


Negacionismo


El negacionismo puede entenderse como una práctica ideológica que busca invisibilizar, minimizar o directamente negar hechos históricos que han sido probados y documentados, incluso judicialmente. En el caso argentino, el negacionismo se relaciona directamente con la última dictadura cívico-militar (1976-1983). Una parte de la sociedad argentina no solo niega o relativiza los hechos sino que también defiende y justifica el accionar de los perpetradores, o intenta equiparar el terrorismo de Estado con las acciones de las organizaciones guerrilleras, bajo la figura de la "teoría de los dos demonios". 


Las Abuelas, en particular, son un ejemplo vivo de resistencia contra el negacionismo: su tarea de búsqueda de los nietos apropiados se apoya en pruebas científicas y en fallos judiciales que reconocen la magnitud del crimen de lesa humanidad. Negar la existencia de bebés robados o relativizar su búsqueda no solo es un acto de violencia simbólica contra las víctimas, sino también una forma de perpetuar la impunidad.


En la actualidad, el negacionismo se reactualiza en ciertos discursos políticos que ponen en duda la cifra de desaparecidos o cuestionan el financiamiento y rol de los organismos de Derechos Humanos. Estas posturas no solo atacan a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, sino que también erosionan el consenso democrático construido en torno al Nunca Más. En este sentido, el negacionismo de hoy no es una simple opinión, sino un retroceso que pone en riesgo políticas de memoria, verdad y justicia que costaron décadas de lucha.


El gobierno de turno en Argentina, encabezado por el partido de La Libertad Avanza generó una fuerte polémica por su postura respecto a la memoria de la dictadura militar. En varias ocasiones el presidente Javier Milei y otros funcionarios negaron que fueran 30.000 desaparecidos, por ejemplo durante el debate presidencial (elecciones 2023) en el apartado de Derechos Humanos y convivencia democrática Milei sostuvo “no fueron 30.000 los desaparecidos, son 8753”. Ésto ha sido interpretado por los organismos de Derechos Humanos como un acto explícito de negacionismo. Otros momentos de negacionismo del gobierno fueron por ejemplo en el marco del Día de la Memoria, Verdad y Justicia en 2025. El gobierno difundió un video institucional el que volvió a rechazar la cifra de los 30.000 desaparecidos, promoviendo lo que se denomina “memoria completa”.


Teniendo en cuenta esto la entrevistada sostuvo “exacto, niega todo. Pero bueno, el hecho de que Abuelas, una institución que está pronta a cumplir 48 años de su fundación y sigue encontrando nietos, lo que refleja es que lo que el gobierno está tratando de negar, existió. Hubo movimientos por parte del gobierno de turno que trata de llegar a un déficit 0 (cero) o un equilibrio fiscal, es decir que no haya más gastos que el dinero que ingresa y en esa intención de lograr el equilibrio fiscal, no gastan no solo en Derechos Humanos, tampoco en educación, salud, entes reguladores como el INTI o INTA. Las Abuelas de Plaza de Mayo comenzaron su búsqueda durante la dictadura, no esperó que llegara un gobierno democrático”.


Al mismo tiempo, Metz sostuvo que “cuando se trata de financiar el banco nacional de datos genéticos o se despide gente o no se contratan personas para ocupar los lugares de los que se jubilan por ejemplo, es un atentado, no solo a la historia y el trabajo que realizaron las abuelas, sino que también es un atentado al resto de la sociedad" y aclaró "una de las cuestiones que planteamos desde abuelas cuando se acercan personas a preguntarnos o a recopilar información, nosotras les decimos que piensen que si se cierra CONADI o el banco, no solo pierden la posibilidad de encontrar a los nietos, sino que se pierden herramientas que son para todos”.


La frase más característica de Abuelas es “Nunca Más”, la misma da origen en el informe final de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada en 1983 por el presidente Raúl Alfonsín para investigar los crímenes cometidos durante la dictadura. El informe, que llevó el título “Nunca más”, recopiló testimonios y pruebas documentales que revelaron la magnitud de la represión ilegal y la violación sistemática de los derechos humanos. 


Hoy, la frase “Nunca más” sigue siendo una consigna que convoca a parte de la sociedad a la reflexión y a la acción en la defensa de los Derechos Humanos y la consolidación de la democracia. Su legado es una memoria viva de las luchas y las conquistas de una sociedad que ha sabido resistir la adversidad y defender la dignidad humana.


Es por ello que hoy en día se fomenta la memoria colectiva, la misma habla del  conjunto de recuerdos, conocimientos y experiencias compartidas por un grupo social, que se construye como una narrativa de la identidad del grupo, conectando el pasado, el presente y el futuro. La memoria colectiva de la dictadura argentina se construye a través de la preservación y difusión de los lugares de memoria, la educación de las nuevas generaciones, la participación de la comunidad y la lucha por la verdad y la justicia.


En la actualidad el gobierno de Javier Milei utiliza como propaganda política la frase "Kirchnerismo Nunca Más”, frente a esto Elisa Metz dijo “mientras la pelea sea, unos contra otros o en este caso Milei contra los “kukas”, está todo bien. Ahora. Costó mucho llegar a decir Nunca Más como para permitirle al gobierno esta apropiación, si bien alguna persona podría llegar a decir veo la frase “Nunca Más” y digo “nunca más kirchnerismo”, sabemos que no viene de ahí. Podes elegir hacerte el desentendido, pero sabemos que no viene de ahí, realmente los que conocemos, sentimos y sabemos lo que es la frase, no debemos permitir que se banalice. Hace un tiempo vengo pensado que, a él no se le ocurriría ir a Alemania y decir “no fueron 6 millones de judíos”, lo que él hace es ir contra lo nacional, la industria argentina es una porquería, anda afuera, compra importado, lo mismo con esto, 30.000 no es nada, pero el holocausto es otra cosa. Es tan berreta, lo que está pasando es terrible”.


Gracias a su organización, las Abuelas lograron convertir un reclamo personal en una causa colectiva que trascendió las fronteras de Argentina y se convirtió en un ejemplo internacional de lucha por los Derechos Humanos.


Pañuelos blancos


Uno de los símbolos más reconocidos de la lucha de las Abuelas y Madres es el pañuelo blanco. Su origen se remonta a una peregrinación a Luján, donde las mujeres decidieron cubrirse la cabeza con pañales de tela de sus hijos desaparecidos.


El pañuelo blanco representa el reclamo, el grupo y la resistencia. No fue un símbolo impuesto por líderes políticos ni por campañas mediáticas: surgió desde la experiencia cotidiana de esas mujeres que encontraron en un pañal un signo poderoso.


Hoy el pañuelo blanco está pintado en las plazas, en murales, en banderas, y forma parte de la identidad cultural argentina. Más que un símbolo, es un recordatorio constante de la lucha por la memoria, verdad y justicia.


Las Abuelas supieron sintetizar su lucha en una frase que se convirtió en lema de la democracia argentina: “Memoria, Verdad y Justicia”.


  • Memoria: recordar lo sucedido, transmitirlo a nuevas generaciones y mantener viva la historia de las víctimas.

  • Verdad: encontrar a los nietos apropiados, restituir sus identidades y conocer qué ocurrió con cada desaparecido.

  • Justicia: garantizar el juicio y castigo a los responsables de los crímenes de lesa humanidad.


Esta consigna se volvió central en cada marcha, acto y discurso. Representa no solo la lucha de las Abuelas, sino también el compromiso de toda la sociedad con los Derechos Humanos.


En su origen este grupo de mujeres comenzó a reunirse para reclamar por sus hijos e hijas desaparecidos, también por los nietos nacidos en cautiverio. Entre ellas estaban “Licha” Zubasnabar de De la Cuadra, Chicha Mariani y Delia Giovanola. Así nació en 1977 la organización que primero se llamó “Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos” y que luego pasó a ser Abuelas de Plaza de Mayo.


Desde el inicio, su principal estrategia fue la visibilización pública sin distinción a cada gobierno de turno. Se organizaron en rondas semanales en  Plaza de Mayo, lugar emblemático frente a la Casa Rosada, para hacer oír su voz en un contexto crítico de la sociedad. También impulsaron denuncias en organismos internacionales y se acercaron a la prensa extranjera, especialmente durante el Mundial de Fútbol de 1978, cuando la dictadura buscaba mostrar una “imagen de normalidad” hacia el mundo tapando los hechos con otras noticias.


La organización se destacó por su constancia y por enfrentar al régimen represivo y desarrollar una verdadera tarea de investigación: revisaron registros civiles, hospitales, juzgados de menores y documentos para seguir la pista de los nietos desaparecidos.


En el país se encuentran varios sitios de memoria, en Mar del Plata y su relación con la dictadura cívico-militar argentina Metz contó que el faro de la memoria es un sitio de memoria, que está abierto al público, tiene horarios, visitas guiadas y actividades planteadas para que todos conozcan lo que pasó en ese lugar. “En Mar del Plata está el faro, pero hay lugares que no son sitios de memoria pero pasaron personas desaparecidas, hay lugares como Santiago del Estero que no están señalizados. Es un lujo contar con un lugar así donde se pueda conocer la historia”, reflexionó.        



                                                                                                              

    


 
 
 

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