top of page

Alberto Nisman: un reflejo de la grieta en la historia de la política argentina

  • Foto del escritor: Tinta Joven Argentina al descubierto
    Tinta Joven Argentina al descubierto
  • 25 oct 2024
  • 13 Min. de lectura

Actualizado: 5 nov 2024

La muerte del fiscal Alberto Nisman en 2015 refleja la profunda división política en Argentina. Ocho años después, ¿fue suicidio o asesinato? El misterio y el debate continúan, manteniendo vivo un caso lleno de preguntas y vacío de respuestas.


Redacción: Bautista Marrero, Camila Sequeira y Maylen Serrano

Edición: Lic. Verónica Riedel

El fiscal Alberto Nisman fue hallado muerto el 18 de enero de 2015, un día antes de presentar pruebas sobre el supuesto encubrimiento por parte de Cristina Kirchner y otros funcionarios en relación con el atentado a la AMIA. Su muerte generó un intenso debate público entre las teorías de suicidio y asesinato. Ocho años después, el caso sigue sin resolverse, y la grieta política sigue profundizándose en Argentina.


El 14 de enero de 2015, Natalio Alberto Nisman, por entonces fiscal a cargo de la causa AMIA presentó en Tribunales la denuncia contra Cristina Kirchner y otros funcionarios de su gobierno. Nisman los acusaba de haber realizado un encubrimiento para favorecer a los iraníes sospechados de planificar el ataque, mediante la firma de un pacto político entre Argentina e Irán conocido como el Memorándum de Entendimiento. La denuncia fue explosiva, el fiscal apareció frente a las cámaras de “A dos voces” de TN, dando una entrevista que sacudió al país. Se esperaba que el 19 de enero Nisman presentara las pruebas ante el Congreso. Sin embargo, ese día nunca llegó.


El 18 de enero, apenas un día antes de tener que presentar sus evidencias en el Congreso, el fiscal Nisman fue encontrado muerto en el baño de su departamento del barrio porteño de Puerto Madero, con un disparo en la cabeza. “Vine a la casa de mi hijo y está muerto” Sara Garfunkel, dijo la madre del fiscal  en la llamada de emergencia.  


El caso de la muerte del fiscal claramente no pasó desapercibido ante las cámaras de los medios, ni los ojos del público. El caso de Nisman estuvo en todos los medios, incluidos los medios internacionales, lo que rápidamente desató un debate constante en la opinión pública, fuertemente influenciado por las afiliaciones políticas.



La primera hipótesis sobre su muerte sostiene que el fiscal se suicidó por la presión  y las amenazas que enfrentaba por parte de los servicios de Inteligencia, quienes estaban involucrados en el caso AMIA. En el centro de esta teoría está Jaime Stiusso, uno de los hombres más poderosos de la inteligencia argentina. Stiusso fue director operativo de la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) durante más de tres décadas, y tendría acceso a información sensible que comprometía a diversos sectores del poder. En 2014, bajo el gobierno de Cristina Kirchner, fue removido de su cargo, lo que generó tensiones entre la inteligencia y el gobierno. Según esta versión, Stiuso habría entregado a Nisman pruebas clave sobre la implicación del gobierno en un pacto con Irán, con la intención de que Nisman acusara a la Presidenta. Sin embargo, tras presentar la denuncia, Nisman habría comenzado a sentir la presión de los sectores de inteligencia que, paradójicamente, lo habían apoyado. Esto habría generado una espiral de miedo y desesperación. Luego de su muerte, se descubrió que el fiscal había llamado a Stiuso varias veces y él nunca le respondió. Con el motivo de sentirse más seguro, Nisman le pidió un arma prestada a su colaborador Diego Lagomarsino. El fiscal había estado recibiendo amenazas desde el primer momento, no solo sobre él sino sobre su familia lo que para algunos pudo haber sido el factor determinante para terminar con su vida.



La fiscal Viviana Fein, a cargo de la investigación inicial, apoyó en gran medida esta hipótesis del suicidio. Según su investigación, el cuerpo de Nisman  no presentaba signos de lucha ni de consumo de drogas. En la misma investigación, las pruebas forenses revelaron que en el baño solo había una persona al momento del disparo: Nisman estaba frente al espejo, apuntando con su mano derecha el cráneo y sosteniendo su brazo derecho con su mano izquierda. Cuando dispara el arma, toda la sangre sale expulsada para todos los costados del baño, sin dejar un lado libre de sangre, lo que sugiere que era la única persona dentro del baño al momento de su muerte. 


Sin embargo, la fiscal fue muy criticada por nunca haber descartado la posibilidad del suicidio y por el manejo de las pruebas en la escena del crimen: se dicen que no se tuvieron los cuidados necesarios para hacer la recolección de pruebas lo que pudo haber afectado la preservación de la escena del crimen. Por ejemplo, se señaló que las primeras horas de la investigación fueron caóticas, con la entrada de numerosos funcionarios y periodistas al                                  departamento, lo que pudo haber  contaminado la escena y dificultado la recolección de pruebas concluyentes. 



Además, la exesposa de Nisman, Sandra Arroyo Salgado tenía múltiples desencuentros con la fiscal ya que consideraba que no estaba investigando adecuadamente la posibilidad de un homicidio. Arroyo Salgado presentó una autopsia privada en la que se sugirió que Nisman había sido asesinado, lo que generó una tensión entre ambas y aumentó la presión sobre la fiscal. Ante esta situación y el creciente malestar por la falta de avances, Fein fue finalmente apartada del caso. En su lugar, la jueza Fabiana Palmaghini asumió la investigación, aunque más tarde el caso pasó a manos del fuero federal.


En sus declaraciones, Viviana Fein afirmó que es apartada del caso por haber vinculado a los servicios de inteligencia con la muerte del fiscal. En el documental de Netflix sobre Nisman, Fein mencionó que el 18 de enero, día de la muerte del fiscal, descubrió una serie de llamadas sospechosas entre agentes y exagentes de servicios de inteligencia y "gente del Ejército". Las llamadas comenzaron a las 8, mucho antes de que se supiera públicamente sobre el fallecimiento de Nisman, y continuaron hasta las 22.30, momento en que la noticia de su muerte se hizo oficial. Fein aseguró que "no eran amigos comunes los que hablaban entre sí" y destacó lo inusual de este patrón de comunicación en un día domingo. 


Entre los participantes de esas comunicaciones se encontraba Stiusso, el ex espía que había sido uno de los colaboradores más cercanos de Nisman y que fue despedido un mes antes de la muerte del fiscal. Otro de los teléfonos involucrados pertenecía a César Milani, quien en ese entonces era jefe del Ejército y había ocupado el cargo de director de inteligencia de esa fuerza antes de ser promovido por la Presidenta. También se detectaron llamadas del ex número dos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Juan Martín Mena, quien ocupaba el cargo de secretario de Justicia.


En la segunda pericia del caso, realizada por Gendarmería Nacional, el caso tomó un giro rotundo cuando se determinó que el fiscal fue asesinado, como una maniobra para silenciarlo antes de perjudicar a la expresidenta Cristina Kirchner. Esta versión del caso, se sostiene en ciertas irregularidades que surgieron durante la investigación que dan luz a un homicidio.


La pericia determinó que el arma utilizada en la muerte de Nisman, que pertenecía a Lagomarsino, debería haber dejado residuos de pólvora en las manos de Nisman si él mismo la hubiera disparado, pero no se encontraron rastros en sus dedos. Además, se descubrieron golpes en su pierna izquierda y en su cabeza, lo que, según los expertos, serían "golpes profesionales" aplicados para inmovilizar a una persona antes de ser asesinada.


Otro detalle inquietante fue la ausencia de huellas dactilares en el departamento de Nisman, a pesar de que era un lugar frecuentemente visitado por amigos, familiares y personal doméstico. La falta de huellas llevó a la conclusión de que el lugar podría haber sido limpiado meticulosamente después del crimen. Adicionalmente, vecinos de Nisman mencionaron que hubo cortes de luz intermitentes en el edificio antes de su muerte, lo que sugiere que la seguridad del edificio pudo haber sido burlada, facilitando el ingreso de terceros al departamento del fiscal.


La investigación de su muerte también reveló aspectos oscuros sobre la vida de Nisman que complicaron aún más el caso. Se supo que, tras la muerte del fiscal, su madre, Sara Garfunkel, hizo movimientos  bancarios         relacionados con las cuentas de Nisman. Según las investigaciones, Garfunkel fue al banco el mismo día en que se encontró el cuerpo de su hijo y transfirió fondos de las cuentas de Nisman. La justicia investigó estos movimientos para determinar si había alguna irregularidad o intento de ocultar fondos.Sin embargo, la participación de Garfunkel en estas transacciones también fue justificada por algunos como un intento de resguardar el dinero de su hijo ante el posible embargo o bloqueo de sus cuentas en medio de la investigación judicial. 


Las transacciones se volvieron de interés cuando se dio a conocer que el fiscal tenía una serie de bienes no declarados tanto en Argentina como en el extranjero,  incluyendo una cuenta no declarada en EEUU con 600.000 dólares. El co-titular de esa cuenta,  era el único imputado en el caso Nisman: Diego Lagomarsino, el hombre que le había dado la pistola Bersa calibre 22.

Según Lagomarsino, Nisman le había pedido que fuera co titular de su cuenta en Estados Unidos para evitar que el fisco estadounidense se quedará con el 50% del dinero depositado si fallecía su madre. Un informe confidencial del gobierno de EE.UU. concluyó que no hay justificación para el dinero en su cuenta y que debe ser investigado por posible recibo de sobornos. Mediante otro documento se denunció la existencia de "dos reportes de actividad sospechosa" en la cuenta de Nisman, lo que abrió una nueva línea de investigación sobre el posible lavado de dinero. 


A pesar de las múltiples investigaciones y teorías, la muerte de Nisman sigue siendo uno de los mayores misterios de la historia reciente de Argentina. Las evidencias presentadas por los distintos peritos entre las diferentes investigaciones no han logrado que el caso quede definitivamente cerrado: si bien las evidencias presentadas por Nisman fueron revisadas después de su muerte, no resultaron suficientes para responsabilizar a Cristina Kirchner del encubrimiento en la causa AMIA. Esta situación generó aún más controversia, llevando a especulaciones sobre si las evidencias, que Nisman tanto aseguraba tener en distintas oportunidades, realmente existían o si existían pero fueron manipuladas como producto de una influencia de intereses políticos en la investigación. De esta forma, el caso Nisman no sólo se convirtió en un rompecabezas judicial, sino en un símbolo de la profunda polarización política que atraviesa al país.


Para conocer la percepción pública actual a casi diez años del caso, se realizó un sondeo de opinión anónimo que revela algunos datos sobre la forma en que los argentinos interpretan este enigma judicial. Los participantes de la encuesta fueron marplatenses de entre 14 y 50 años.  Según la encuesta, la mayoría de las personas encuestadas se enteraron de la muerte del fiscal luego de haberlo visto en los programas de televisión y de estas personas el 78% considera que fue un asesinato, mientras que solo un 10% cree en la hipótesis del suicidio. 


Esto puede despertar debates nuevos sobre el abordaje mediático del caso, ya que las personas a partir de que se informaron a partir de la TV, no creen en un suicidio. Desde el momento en que se conoció la noticia de la muerte del fiscal, la cobertura mediática fue intensa y se caracterizó por su tono sensacionalista, contribuyendo a la polarización de las opiniones:  la insistencia en mostrar aspectos sospechosos e inconsistencias en la investigación, además de resaltar las tensiones políticas y las acusaciones, ha llevado a que una parte significativa de la población interprete los hechos desde una perspectiva más conspirativa. Esto demuestra que los medios no solo actúan como canales de información, sino también como actores que moldean la opinión pública y refuerzan narrativas específicas.


La teoría de agenda setting postula que los consumidores incluyen o excluyen de sus conversaciones y tienden a dar mas relevancia a lo que lo que los medios incluyen, excluyen y jerarquizan en su agenda mediática. En un análisis de la cobertura mediática del caso que realizaron los dos medios con posturas antagónicas más vistos del país, se puede comprobar el fenómeno. Este análisis evidencia cómo cada medio difunde la información delimitada por su línea editorial, subrayando las distintas posturas políticas que adoptan.


TN respecto al caso Nisman destaca en su portal de noticias: Cinco años atrás, en 2017, Alberto Fernández fue entrevistado para el documental Nisman: el fiscal, la presidenta y el espía, producido por Netflix. “Hasta el día de hoy, dudo que se haya suicidado”, dijo. Era una época en la que todavía se encontraba distanciado de Cristina Kirchner tras su portazo como jefe de Gabinete en el 2008.


En la nota titulada: Asesinato o suicidio: las miradas de Alberto Fernández sobre la muerte de Nisman desde 2015 hasta hoy, publicada en 2022 sostienen: "En pocos años, Alberto Fernández fue cambiando de opinión acerca de la muerte del fiscal Alberto Nisman. En 2015, en declaraciones al canal israelí i24News, había asegurado que “nadie en Argentina piensa que Nisman se ha suicidado”. Este miércoles, durante una entrevista con A Dos Voces (TN) a partir del pedido de condena a Cristina Kirchner en la causa Vialidad, el Presidente aseguró que Nisman se suicidó”.  Y agregan "El giro en la postura de Alberto Fernández respecto de la muerte de Nisman no es nuevo: reconciliado con CFK y en campaña para la presidencia, el Presidente comenzó a matizar su opinión. En 2020, ya en la Casa Rosada, completó su giro: dijo que las pruebas obtenidas en la causa por la muerte del fiscal no dan lugar a pensar que hubo un asesinato”.


En estos fragmentos extraídos de la nota, el portal de noticias trata de poner el foco en las opiniones de políticos en detrimento de los datos. La nota surgió a raíz de una entrevista que Alberto Fernández brindó luego de la muerte de Nisman, y que el medio decidió reflotar en contexto de la gestión de su gobierno. Por otra parte, justifican el cambio discursivo de Alberto Fernández luego de las elecciones de 2019 y su alianza con CFK 


Para ilustrar con otro ejemplo, en una nota del mismo medio titulada: Ocho años de la muerte de Nisman: los imputados, la reaparición de Stiuso y las líneas de investigación, se pone hincapié en que "Nisman fue asesinado por dos personas" y en que el caso "está lleno de contradicciones", mientras que, por otra parte, se trata de desterrar en toda la nota la hipótesis del suicidio: "El informe que realizó en 2017 la junta interdisciplinaria de Gendarmería Nacional asegura que a Nisman lo asesinaron entre dos personas en la noche del 17 al 18 de enero de 2015, en su departamento del edificio Le Parc. Los asesinos ingresaron a su departamento, lo golpearon, lo redujeron y lo obligaron a ingerir ketamina" y continúa "las conclusiones de ese análisis discrepaban de los resultados de una junta criminalística anterior, a cargo de la Policía Federal, que en junio de 2015 había dicho que Nisman estaba solo y de pie cuando se disparó de frente al espejo. Otra de las claves que destierra la hipótesis del suicidio es que Nisman no tenía espasmo cadavérico, que es una posición rígida en la que quedan las manos de una persona cuando se dispara a sí misma. La conclusión que sacó la junta interdisciplinaria es que el fiscal agonizó antes de morir".


Por su parte la cobertura realizada por C5N marca claras diferencias con la realizada por TN. Realizando el experimento de buscar en google las palabras "C5N noticias Nisman" lo primero que aparece de este portal es la siguiente nota: El gobierno se pronunció sobre Nisman: consideró que fue víctima de un homicidio pese a que no está probado. 


La nota fue publicada en el portal en el presente año, precisamente el 28 de enero.  Es la primera en aparecer por ser la más reciente del caso, pero a su vez, por la manera en la que habla sobre el gobierno de Milei. "En un comunicado, la Oficina del Presidente elogió al fiscal, que fue hallado muerto en 2015, por su "compromiso por esclarecer la causa AMIA e impartir justicia para las víctimas y familiares del atentado".

No obstante, sólo se conoce que el fiscal falleció producto de un disparo en su cabeza y que Diego Lagomarsino le brindó el arma. "Nisman se auto disparó, pero no sé el por qué. Algún día lo vamos a saber, supongo. Pudo haber sido inducido, pudo haber sido extorsionado, pudo haber sido una relación que no funcionó y los llevó a ese final", marcó el perito informático en una entrevista en Minuto Uno en 2022.


Estos son los fragmentos más elementales de la nota, ya que no se hace mención de las pruebas que hasta hoy en día se tienen de la hipótesis del asesinato del fiscal, mostrando así una línea editorial distinta a la que sostiene TN.  


Este análisis de la cobertura mediática del caso Nisman revela cómo las inclinaciones  políticas de los medios influyen directamente  en la narrativa del caso. En el ejemplo de TN, alinearse con una postura opositora a la figura de Cristina Kirchner, enfatiza la hipótesis del homicidio y el cambio de opinión de Alberto Fernandez. Mientras que C5N, con una ideología mas cercana a la de la ex presidenta, tiende a favorecer en su agenda la hipótesis del suicidio del fiscal. 

Esta divergencia resalta la capacidad que tienen los medios de comunicación, no solo para informar, sino también para moldear la opinión pública. 


Sobre el caso, los encuestados dijeron: 

“Para mi fue un asesinato por parte del circulo de Cristina Kirchner, porque Nisman tenia información muy importante sobre ella, entonces lo mando a matar. Porque no puede ser que un hombre a pocos días de declarar y estando tan seguro, y habiéndose preparado para declarar se suicide".

“Nisman era un fiscal que investigaba a Cristina Kirchner por corrupción e iba a presentar pruebas presuntivas para demostrar su validez. Por todo el contexto político y por cómo se llevó a cabo la investigación, por ejemplo que mucha gente se metió y pisó toda la escena del crimen, antes que llegue la policía científica, fue todo muy raro, no había motivos reales por los cuales se suicidaría el fiscal. Mi conclusión es que fue un asesinato”.

“El fiscal el lunes siguiente a su muerte iba a denunciar a la Presidenta de la Nación por el caso de terrorismo de Irán contra la Argentina, y el fin de semana lo encuentran muerto. Por otro lado hubo inconsistencias que jamás se resolvieron”.

“Las casualidades en la política son demasiado raras, y más que si se atenta en contra de algún status Quo que en este caso era la predominancia de un partido político sobre un estado y las diversas acciones económicas y políticas en todo tipo de acciones, sobresaliendo el lavado de dinero y sobreprecio en todo tipo de obra pública, por nombrar algunas, sumado al débil y corrompido sistema judicial que funciona para unos pocos en este tipo de estratos sociales”.


Las opiniones anteriores reflejan una desconfianza generalizada en el sistema político y judicial de Argentina. Los encuestados destacaron irregularidades en la escena del crimen, como la interferencia antes de la llegada de la policía, y cuestionaron la integridad del sistema judicial y político. Esto muestra que, más allá de la muerte de Nisman, hay una percepción de corrupción e impunidad en las instituciones.


Casi diez años después, el hecho de que el 78% de los encuestados aún crea en la hipótesis del asesinato sugiere que la duda y el interés en el caso persiste y que las inconsistencias señaladas por la opinión pública no han sido aclaradas de manera oficial. Aunque es urgente que se llegue a una conclusión definitiva para hacer justicia, que estén tantos sectores involucrados y las influencias externas hacen que la verdad parezca cada vez más lejana en un caso que volvió a marcar la grieta en la política y la Justicia argentina. 


 
 
 

Comentarios


bottom of page