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José Luis Cabezas: la muerte detrás del lente

  • Foto del escritor: Tinta Joven Argentina al descubierto
    Tinta Joven Argentina al descubierto
  • 17 oct 2024
  • 13 Min. de lectura

Actualizado: 29 oct 2024

Redacción: Juana Bombini, Julieta Gonzalez Campana, Victoria Lorini, Malena Puentes, Catalina Rodriguez Fagonde.

Edición: Lic. Verónica Riedel 


El asesinato de José Luis Cabezas en enero de 1997, se convirtió en un punto de inflexión para el periodismo argentino y la sociedad en general. Este fotógrafo de la revista Noticias fue brutalmente asesinado mientras cubría una fiesta en Pinamar. Su muerte no solo evidenció los peligros que enfrentan los periodistas, sino que también reveló las oscuras conexiones entre el poder económico y la corrupción en Argentina. Este informe busca ofrecer una visión integral de los hechos, incluyendo el contexto del crimen, la figura de Alfredo Yabrán, la investigación y juicio, el papel de los medios de comunicación, el impacto social y político, y los homenajes a la memoria de Cabezas.




Desde el asesinato de José Luis Cabezas, su memoria ha sido honrada de diversas maneras. Documentales, libros y reportajes especiales narran su vida, su trabajo y las circunstancias de su muerte. Estos homenajes subrayan la importancia de su legado y renuevan el compromiso con la libertad de expresión. Un ejemplo de los  libros que se escribieron a raíz de este acontecimiento fue “El caso Cabezas; *Antonio Fernández Llorente y Oscar Balmaceda” Este libro, escrito por dos periodistas que cubrieron el caso desde sus inicios, describe el asesinato del reportero gráfico de Editorial Perfil y la investigación subsiguiente. Destacan el vínculo entre Gustavo Prellezo, el autor material del hecho, y el empresario Alfredo Yabrán.


Estas obras no solo sirven para recordar a Cabezas, sino también para educar y concientizar sobre la importancia del periodismo de investigación y la libertad de prensa. Una de las producciones más destacadas es la película "El fotógrafo y el cartero: el crimen de Cabezas", disponible en Netflix y dirigida por Alejandro Hartmann. 


Este documental explora el crimen que reveló una conspiración política y financiera, y conmocionó a un país entero. Además, ha sido elogiado por su tratamiento respetuoso del caso y su capacidad para generar tensión y empatía sin recurrir a golpes bajos.








En Pinamar se encuentra una estatua en su memoria, que se ha convertido en un lugar de encuentro y reflexión para periodistas y ciudadanos que desean recordar y honrar su legado.













En Mar del Plata se honra su memoria en el concejo deliberante de la ciudad, allí está colocada una placa con su foto y la célebre frase de No se olviden de Cabezas. 



“Durante un discurso en el Día del Periodista, fue mencionado en repetidas ocasiones como ejemplo de lucha por la libertad de prensa”








Cobertura de los medios de comunicación 


El asesinato de José Luis Cabezas marcó un antes y un después en el periodismo argentino. Uno de los aspectos más destacados del caso fue el papel crucial que desempeñaron los medios de comunicación. La cobertura constante no solo mantuvo el caso en la agenda pública, sino que también ejerció una presión significativa sobre las autoridades, lo que resultó fundamental para el avance de la investigación y el juicio.


La fotografía de Alfredo Yabrán, tomada por José Luis Cabezas tuvo un inmenso impacto, tanto en el ámbito periodístico como en la sociedad, exponiendo la impunidad con la que operaban ciertos sectores del poder y subrayando la importancia del periodismo de investigación. Hasta entonces, Yabrán había evitado ser fotografiado bajo la premisa de que una imagen suya era equivalente a "apuntarle con un arma".  



La amplia cobertura mediática del asesinato y del juicio jugó un papel fundamental en mantener su memoria viva en la sociedad argentina. Desde programas de televisión y artículos de prensa hasta reportajes especiales, los medios se aseguraron de recordar constantemente los detalles del caso y exigir justicia. 


El riesgo de informar 


Se llevaron a cabo entrevistas con diversas personas de los medios locales de Pinamar que tuvieron contacto directo durante el desarrollo del caso. El primero es Daniel Campano, movilero, y luego, Mariano Gonzalez con Marcelo Gonzalez, cubriendo desde la radio. 


Daniel Campano  explicó que, frente a una cobertura riesgosa, es de vital importancia reunirse con personas cercanas, y asegurarte que sepan acerca de tu labor, de lo contrario "te hacían desaparecer a vos también". En aquel momento, aunque cada filmador o camarógrafo estaba asustado, su temor no impidió que pudieran llevar a cabo el trabajo. El entrevistado contó su experiencia al trabajar con Juan Alberto Badía, un gran conductor de televisión y locutor argentino, quién le recomendó tratar las entrevistas peligrosas con suavidad, sin "ir al hueso", para que los entrevistadosno se sientan acosados".


Sobre la influencia de la cobertura en la opinión pública de Pinamar, Daniel explicó que el reporte que realizaron localmente no contaba con la confianza de la justicia, ya que esta, había preferido investigar en Mar del Plata casos como “Pepita, la Pistolera”, en lugar de Pinamar. A pesar de esto, sentían la necesidad de seguir adelante. En cuanto a cómo repercutió esto en la percepción de la seguridad en la profesión, mencionó que durante los primeros meses la cobertura no reflejaba la verdad de lo que estaba ocurriendo, hasta que el caso se hizo nacional y comenzaron a llegar otras fuerzas policiales a investigar, lo que generó una sensación de mayor seguridad entre los involucrados. Al mismo tiempo, no había programas dedicados a la investigación, y tampoco personas que quisieran ponerse en semejante riego. Muchas personas trabajan en la municipalidad junto a Yabrán, por lo que para evitar quedarse sin trabajo, preferían que la situación no pase a mayores”. 


Además, compartió que las filmaciones que había realizado durante el primer año, documentaron las marchas que se llevaban a cabo, a pesar del miedo generalizado, ya que eran conscientes de que la policía local estaba involucrada. Durante ese año, se organizaron marchas mensuales, aunque la participación era escasa, ya que la gente no quería arriesgarse. Dichas marchas se dirigían hacia la comisaría, donde habían colocado un afiche de José Luis, tratando de mostrar que la policía estaba participando de la investigación. Sin embargo, dentro de la comisaría estaba el oficial Gómez, quien dirigía a los delincuentes involucrados.


"Cuando han empezado a intervenir los medios periodísticos a nivel nacional, ahí se pusieron las pilas con la investigación". Meses más tarde, se confirmó que los policías se encontraban involucrados en el caso. Entre ellos se encontraba el comisario Prellezo, acusado de estar a cargo del narcotráfico de la costa. Su jefe era Yabrán, quien amenazó a José Luis tras ser fotografiado por él en la playa. Sin embargo, Cabezas siguió adelante, "lo que resultó su sentencia de muerte", sostuvo Daniel. 


Campano  confirmó que la cobertura mediática del caso fue de vital importancia para que se alcanzara la justicia. "Si no fuera por los medios periodísticos, eso hubiese quedado en la nada", reflexionó.


El entrevistado afirmó que el caso Cabezas sigue siendo relevante para las nuevas generaciones de periodistas. Señaló que debería ser un tema tratado en las facultades de comunicación, ya que es una situación a la que los periodistas pueden estar expuestos.                

                                                        

Desde la radio 


Mariano González, locutor y conductor publicitario - Marcelo González, periodista y locutor.


¿Cómo afectó el asesinato de Cabezas la forma en que los periodistas investigaban el poder político y económico en Argentina?


- Mariano González - El asesinato de José Luis Cabezas puso de relieve los peligros que enfrentan los periodistas que investigan figuras poderosas. A partir de ese momento, muchos periodistas adoptaron medidas de protección adicionales, como ser más cautelosos al exponer a individuos o grupos influyentes, y trabajar en redacciones más colaborativas para distribuir riesgos. Sin embargo, también provocó un fortalecimiento del compromiso con la verdad y la importancia de seguir investigando a pesar del miedo.


El caso dejó en claro que el periodismo investigativo en Argentina conlleva riesgos personales elevados. Una lección central fue la importancia de la seguridad y el apoyo mutuo dentro de la comunidad periodística, además de la necesidad de protocolos de protección más sólidos. También enseñó a los periodistas a ser más conscientes de su entorno y a estar preparados para las represalias al investigar a personas con conexiones poderosas.   


La cobertura mediática del asesinato generó una oleada de indignación y solidaridad en la sociedad. Esto presionó al gobierno y a las organizaciones periodísticas a considerar medidas para proteger a los periodistas, aunque la implementación de políticas efectivas fue limitada. La opinión pública quedó más consciente de los peligros que enfrentan los periodistas, lo que contribuyó a una mayor demanda de justicia y transparencia en las investigaciones.


¿Cómo viviste personalmente el impacto del caso, y de qué manera influyó en tu forma de ejercer el periodismo?


-Marcelo González En lo personal me encontraba haciendo temporada radial en Pinamar ese verano y la verdad fue muy impactante la noticia del asesinato de José Luis Cabezas, fue conmocionante, y a medida que pasaban los días, todo era indignante relacionado al hecho. En lo particular, este caso me hizo volcarme al periodismo más político, ya que el hecho de silenciar de esta manera tan horrorosa a un periodista, me dio más energía para realizar mi trabajo.  


¿Cómo reaccionó la comunidad periodística en ese momento y cómo cambió la percepción de la seguridad en la profesión a partir de este hecho?


-Marcelo González - La reacción periodística fue potente, a través de todos los sindicatos de periodistas no solo del país, sino que el repudio fue mundial. En lo personal, no sentí a partir del Caso Cabezas temor para ejercer mi profesión, todo lo contrario, la “alianza” del sector para exigir justicia creo que nos unió aún más.

 

¿Crees que hoy en día el asesinato de José Luis Cabezas sigue siendo un símbolo importante en la lucha por la libertad de prensa en Argentina?


Mariano González - El caso Cabezas sigue siendo un símbolo crucial de la lucha por la libertad de prensa en Argentina. Aunque han pasado años, el nombre de José Luis Cabezas continúa siendo un recordatorio de los riesgos que enfrentan los periodistas y de la importancia de proteger este derecho fundamental en democracia. Su caso sigue presente en la memoria colectiva, especialmente en cada aniversario. Y el lema “No se olviden de Cabezas” quedó como una marca registrada del pedido de justicia por parte de la sociedad. -


-Daniel Campano- “La verdad es que los 90 fueron una década plagada de hechos de corrupción y violencia…” Que una investigación periodística haya terminado con un aberrante asesinato, marcaba la forma en cómo el poder político, judicial, y de las fuerzas de seguridad que estuvieron involucradas en el caso, se manejaban en aquellos tiempos. En el contexto actual, creo que podría pasar cualquier cosa, el clima político, social y periodístico es parecido, demasiado. Creo que este presente que vivimos periódicamente hablando, es más violento que el de los 90’ y eso no es buen presagio. 


“Cuando sucedió lo de José Luis Cabezas, yo todavía no estaba en la radio de Juan Alberto Badía. Tenía un programa en una radio, pero trabajaba para una empresa telefónica en toda la costa. Estudiaba comunicación social de noche en el instituto que hay acá en la Esgaviria Mistral. Y tenía una cámara filmadora con la cual los fines de semana hacía películas”.


En uno de los actos que se hacían en las escuelas de aquella época en Pinamar, donde había 5.000 habitantes nada más (“hoy en día son 50.000, así que imagínate la diferencia”), celebrando un 25 de Mayo, u otras fechas, había un gran revuelo. Armaban un escenario, iban a la municipalidad, desfilaban los bomberos, los chicos participaban con alguna cosa, y todo eso era filmado para la escuela por Campano. En una de esas filmaciones, grabó al intendente de Pinamar, Altieri, diciendo lo que todos dijeron en el primer momento que sucedió lo de José Luis, “que había sido una mafia, que venían de otro lado, que eso no tenía nada que ver con Pinamar”, fueron las palabras precisas del intendente. Con el asesinato de José Luis, se desató un gran alboroto. Todos sabían que había una mafia policial funcional en Pinamar, donde se cubrían robos y una serie de cosas que pasaban, que no llegaban a la justicia, sino que, quedaban en Pinamar. “O sea, que funcionaba como una especie de... Bueno, traían gente a robar, que después terminaron siendo los famosos horneros. Traían gente a robar y apadrinados por la policía”. Se supone que contaban con ciertas zonas y lugares tales como Valeria del Mar, “libres”. Y además, era de público conocimiento que detrás de eso, estaba la policía local. Esto se volvió imposible de denunciar porque el comisario era íntimo amigo del intendente, por ende, no había a quién recurrir. Entonces, desde el Instituto Gabriel Amistral, ocurrido el suceso, |empezaron a filmar las cosas que pasaban en Pinamar. Empezó a filmar la primera reacción que hubo, que fueron las maestras. “Sucedió en enero, lo de José Luis Cabezas, pero ahí arrancó la mentira”. Empezaron a buscar la banda de esos pistoleros que habían asesinado al fotógrafo en Madariaga. Todo un verso. Hicieron aparecer la cámara de fotos en un canal camino a Buenos Aires, en la ruta 56, Hicieron un circo bárbaro. Encontraron la cámara, le habían borrado todas las cosas, estaba casi inservible. Así que bueno, ellos seguían con esa milonga. El pueblo se empezó a juntar y empezó a manifestar frente a la comisaría. Se armaban unas pequeñas marchas. La mujer de José Luis no tenía consuelo, imagínate cómo estaba esa chica. Lo habían asesinado a tiros y lo habían prendido fuego. Es más, se cree que estando aún vivo lo prendieron fuego. Fue una cosa muy terrible y muy chocante. Entonces,  ya que tenía mi cámara, empecé a filmar. Filmaba todo esto, porque él tenía que preparar una tesis para recibirme. El comunicador social tenía que presentar un trabajo y dije, bueno, voy a hacer un vídeo de todas estas cosas que están pasando acá, para preparar mi trabajo para fin de año y recibirme. -


¿Qué hicieron al respecto?


Se empezó a tratar de levantar la voz, a manifestar y gritar que todos sabíamos. En Mar del Plata andaban buscando a una tal Pepita la Pistolera que después terminó todo eso a los meses cuando ya la presión de la gente era muy grande. Y una cosa que se hizo fue conectar a Enrique Strech. 


Enrique Strech era un periodista, había sido comisario y tenía un programa en Telefe (que era el canal más visto en ese momento) que se llamaba Telenoche investiga,  el programa de policiales más importante de la televisión argentina en ese momento. Se logró conectar con Enrique Strech y telefónicamente se le pidió que viaje a Pinamar para hablar personalmente con él. Entonces el hombre fue, se instaló en un hotel, Hotel Libertador y había ido con un grupo del canal, medio de incógnito. “Yo me presenté con mi camarita y con mi filmación del acto de la escuela, donde el intendente decía que el asesinato había sido en Madariaga, que Pinamar no tenía nada que ver, que acá estaba todo bien con la policía, y que toda una serie de mentiras bárbaras”, dijo. Le di mi cámara por debajo de la mesa hacia el derecho, el derecho se la dio a sus colaboradores, se fueron a la habitación, la transcribieron de mi cámara, a los equipos de ellos, y fue transmitido por, en ese momento era canal 13. 



-Daniel Campano- A partir de que eso se empezó a inflar la bola. Se explicó personalmente que era todo mentira, que eso no era como estaban diciendo, que a pesar de que los equipos se trataban de desligar había información muy segura, a tal punto que a José Luis lo secuestran en una fiesta de Andreani. El empresario que tenía la empresa Andreani de envíos de cosas, había hecho una fiesta que quedaba a una cuadra de la casa de Juan Alberto Badía, en la zona de Pinamar Norte. En esa fiesta los policías de Valeria del Mar, que se sabía que eran los que protegían a los ladrones que robaban en Valeria del Mar y en toda la zona, habían estado en la fiesta dentro de dos autos, esperando a que saliera José Luis. Mientras se hacían las fiestas, estos personajes, estos policías, estaban afuera de la fiesta y acá como el pueblo es chico, (imagínate, la mujer que trabajaba en la cocina era vecina mía), empleadas nos contaron que lo mismo que comieron dentro de la fiesta lo llevaron hasta el auto para que comieran los policías, por orden de no se sabe quién. Le dijeron a José Luis que lo invitaban a que vaya a filmar un allanamiento, una especie de operativo donde iban a agarrar a unos traficantes de drogas que traían cocaína a los campos de Madariaga. 


Finalmente, el 2 de febrero de 2000 se conocieron las sentencias de los supuestos culpables del caso Cabezas.


Una banda criminal conocida como "Los Horneros" fue identificada como responsable del secuestro y asesinato de José Luis Cabezas. Esta banda estaba compuesta por varios ex policías y delincuentes. Gustavo Prellezo, un ex policía, fue identificado como el autor material del disparo que mató a Cabezas y fue condenado a reclusión perpetua. Otros implicados también recibieron diversas sentencias.


El proceso judicial estuvo rodeado de controversias e irregularidades, incluyendo la manipulación de pruebas y presiones sobre testigos. La liberación anticipada de algunos de los condenados y la reducción de sus penas generó indignación en la sociedad y en la familia de Cabezas, quienes consideraron que no se había hecho justicia plena.


Gustavo Prellezo, condenado a reclusión perpetua, fue liberado en 2010 por razones de salud. Gregorio Ríos, jefe de seguridad de Yabrán, también condenado a cadena perpetua, fue liberado en 2010. Sergio Camaratta y Aníbal Luna, policías bonaerenses condenados, fueron liberados en 2017 y 2018 respectivamente.


El caso de José Luis Cabezas no solo marcó un antes y un después en el periodismo argentino, sino que también se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de prensa y la  denuncia de la impunidad en el poder. El asesinato de Cabezas, vinculado a las esferas más altas del poder económico y político, reveló la vulnerabilidad de los periodistas que se atreven a exponer la verdad. A pesar de las sentencias y condenas, el hecho sigue resonando en la sociedad argentina como un llamado a no olvidar, a exigir justicia y a proteger a quienes, como Cabezas, dedican su vida a informar. "No se olviden de Cabezas" continúa siendo un grito vigente en defensa del periodismo y de la democracia


Poder, crimen y moda: ¿una sola realidad? 


AY Not Dead es una marca de ropa que desde su nacimiento atrajo todas las miradas, no solo por su estilo irreverente y ligado a la música, sino también por el enigma detrás de su nombre. El rumor, alimentado por la cercanía con uno de los empresarios más polémicos de la Argentina, Alfredo Yabrán, sugiere que el nombre oculta un mensaje inquietante: "Alfredo Yabrán no está muerto". Este mito sigue vigente, a pesar de  reiteradas desmentidas por parte de los fundadores de la marca.


Yabrán fue una figura clave en uno de los casos más conmocionantes del país: el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas en 1997, un crimen que puso fin a la imagen de intocable que el empresario había construido. El impacto de su muerte, oficializada como un suicidio en 1998, generó una avalancha de teorías conspirativas, de las cuales una de las más persistentes es que Yabrán fingió su muerte para huir de las consecuencias del caso Cabezas.


AY Not Dead: Moda, rock y controversia


Noel, Diego y Martín Romero, los hijos de Jorge Romero, ex ejecutivo de OCA y del Exxel Group, fundaron AY Not Dead  hace más de una década en Palermo. La marca, nacida con la visión de fusionar moda y rock, rápidamente capturó la atención de músicos icónicos como Gustavo Cerati y Babasónicos. Sin embargo, fue su nombre el que más preguntas generó, evocando inevitablemente la leyenda urbana que vincula a su padre con Yabrán.


A pesar de su crecimiento vertiginoso, que les permitió abrir más de una docena de locales y alcanzar el mercado internacional, la marca no pudo escapar de la sombra de su origen. Muchos asociaron el nombre de la firma con el  empresario, cuya relación con los Romero, a través de OCA, alimentó especulaciones y potenció el mito


Sin embargo, esta marca no sería la única referencia misteriosa en torno al caso Cabezas. Este escenario abre la puerta para retomar el análisis del caso José Luis Cabezas, un episodio que sacudió al país y reveló las profundas conexiones entre el poder empresarial, la política y el crimen organizado.





 
 
 

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