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La masacre que marcó un antes y un después en la Argentina

  • Foto del escritor: Tinta Joven Argentina al descubierto
    Tinta Joven Argentina al descubierto
  • 24 oct 2024
  • 12 Min. de lectura

Actualizado: 5 nov 2024

El 30 de diciembre de 2004, en el boliche República Cromañón del barrio de Once de la Capital Federal, se desarrollaba un recital de la banda Callejeros, cuando una candela impactó sobre el techo de media sombra provocando un incendio. 


Redacción: Luna Arias

Edición: Lic. Verónica Riedel

Minutos antes del incendio, comenzaba el recital de Callejeros con su primer tema llamado “Distinto”.


Durante el recital, se encendió una bengala (un tipo de fuego artificial) dentro del local, lo que provocó un incendio al entrar en contacto con la espuma inflamable que recubría el techo del lugar. Esta espuma era altamente inflamable y emitió gases tóxicos al quemarse, lo que agravó la situación. Además, las salidas de emergencia estaban bloqueadas o no eran suficientes para la cantidad de personas presentes, lo que dificultó la evacuación.

En el local había más personas de las permitidas, y varias de las salidas de emergencia estaban cerradas o bloqueadas. La situación provocó una estampida y la inhalación de humo tóxico, lo que provocó la muerte de 194 personas y más de 1400 heridos, la mayoría por asfixia y mas de 3000 sobrevivientes.

La tragedia puso en evidencia la falta de controles por parte de las autoridades estatales sobre la seguridad en lugares públicos y desató una serie de protestas y debates sobre la corrupción, la responsabilidad del Estado y la negligencia en la aplicación de normativas de seguridad. El dueño del local, los encargados de seguridad y algunos miembros de la banda fueron procesados y condenados.





¿Cuáles fueron las fallas?


El Gerenciador del lugar, Omar Chabán, colocó una media sombra, sobre la cual había suspendidos paneles acústicos (mal colocados). Cuando la candela impactó con la media sombra, ésta entró en combustión, y a su vez los paneles acústicos, al quemarse, desprendieron la sustancia tóxica que mató e intoxicó a los asistentes.


Las puertas de entrada y salida no tenían las dimensiones necesarias y la puerta de emergencia estaba cerrada con un candado. De haber estado abierta, no evitaba la tragedia pero sí, muchas muertes de chicos y chicas que creyeron poder salir por esa puerta y no pudieron.


Los matafuegos del lugar se encontraban vencidos.


La ventilación era casi nula. Ya que los extractores estaban obstruidos por una cancha de Futbol 5 construida posteriormente a la apertura del boliche, en el piso superior.


Las luces de emergencia no funcionaban correctamente.


Condiciones del local: La habilitación del lugar era para 1031 personas. Según declaraciones de Chabán, en Cromañón “entraban 6 mil personas”. Por otro lado, el cálculo de una persona por metro cuadrado que daba como resultado esas 1031 personas, era obsoleto, reemplazándose luego por 2 personas por metro cuadrado para ese tipo de locales. Entonces se llega a la conclusión de que Cromañón estuvo mal habilitado.


Los servicios de emergencia (SAME) no dieron abasto y no tenían el conocimiento ni equipamiento necesario para salvar las vidas de las personas.


Los bomberos no contaban con el equipamiento necesario, por lo cual en muchos casos se negaron a entrar o lo hicieron arriesgando su vida.


Uso de bengalas: Existía una cultura, trasladada del fútbol al rock, en la cuál el público normalizaba la pirotecnia como un modo de festejo. Esto ocurría habitualmente en la mayoría de los eventos masivos, y no solamente en el rock. Tuvo que ocurrir Cromañón para tomar conciencia de que era una práctica peligrosa.


Repercusiones sociales y políticas: El hecho provocó una gran conmoción en Argentina y generó un fuerte debate sobre la responsabilidad de los dueños de locales nocturnos, las autoridades municipales que permitieron que el lugar operara en esas condiciones.  


Legislación y regulaciones: La tragedia llevó a un endurecimiento de las normativas de seguridad en lugares de entretenimiento, como conciertos y clubes. Se implementaron regulaciones más estrictas sobre la capacidad de aforo, salidas de emergencia y medidas de seguridad.


Conciencia social: La tragedia generó una mayor conciencia sobre la seguridad en eventos masivos, tanto por parte de organizadores como de asistentes. La sociedad comenzó a exigir mayores estándares de seguridad. 


Repercusiones emocionales: Las familias de las víctimas enfrentaron un largo proceso de duelo y búsqueda de justicia, lo que dejó secuelas emocionales profundas en la sociedad.




Sobrevivientes


Diego Cocuzza es un sobreviviente de Cromañón y forma parte de la asociación No Nos Cuenten Cromañon . Este año brindó, por segunda vez, una una charla junto a Juan Carlos Pesaressi en el marco de la cátedra Redacción para Géneros y Formatos Periodísticos de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad FASTA.


Esa noche Diego concurrió al recital de Callejeros como lo hacía asiduamente ya que le gustaba mucho esta banda. Fue con dos amigas como a todos los recitales. Unos meses antes de la tragedia, en mayo, Diego había ido a Cromañón y observó que había ventilaciones ya que él estuvo debajo de una ventana por el calor. Cuando volvió aquel diciembre de 2004, esas ventanas ya no estaban ni había ninguna entrada de aire, a lo que le pareció raro ya que en los recitales siempre el calor es elevado.

 

Cuando empezó el incendio, Diego empezó a intentar salir y lo logró pero no recuerda cómo pudo salir de ahí, “tuve mucha suerte, empecé a caminar y en un momento encontré la salida”, dijo. 


Todavía tiene secuelas de aquella fatídica noche,“Cromañón marcó un antes y un después en mi vida, lo pongo en las 3 cosas peores que me pasaron”.  Luego de esto se empezaron a movilizar para buscar justicia y años después se creó esta asociación con el fin de concientizar, recordar, y nunca olvidar.  



¿Quiénes fueron los responsables?


Existen diferentes grados de responsabilidad. En cuanto al lugar en sí, Omar Chabán, Gerenciador del boliche, fue el responsable de acondicionarlo con todas las fallas enumeradas anteriormente. Él le alquilaba el inmueble a Rafael Levy, quien fue el que tomó la decisión de que la puerta de emergencia estuviera cerrada, para que el sonido del show no se propague al hotel lindero. Raúl Villarreal era la mano derecha de Omar Chabán, su Jefe de Seguridad y quién efectivamente cerró esa puerta.

Luego hay que identificar a los funcionarios del Estado de la Ciudad de Bs. As. que eran los únicos que tenían el poder real de clausurar Cromañón y sin embargo, permitieron que funcione en esas condiciones. Anibal Ibarra, el Jefe de Gobierno, destituido por ser el máximo responsable político de un sistema de inspecciones que falló. La subsecretaria de Control Comunal, Fabiana Fizbin. El director general de Fiscalización y Control, Gustavo Torres y la titular de la Unidad Polivalente de Inspecciones, Ana María Fernández. Alberto Corbellini, jefe de la División de Prevención de incendios de la Superintendencia, Carlos Díaz, Subcomisario.


En los últimos eslabones de responsabilidad, se encuentra la banda que fue a trabajar esa noche y el público que fue a divertirse. Ambos asistieron a un lugar habilitado por el GCBA que no estaba acondicionado para brindar espectáculos, con las (malas) costumbres que eso incluía.Teniendo en cuenta que ninguno de los antes mencionados tiene el conocimiento ni la autoridad para verificar que las condiciones edilicias y de seguridad, sean las adecuadas

Repercusiones sociales y políticas

  • Juicio político: Como consecuencia de la tragedia, Aníbal Ibarra fue sometido a un juicio político y destituido de su cargo como Jefe de Gobierno de Buenos Aires en 2006, acusado de no haber garantizado las condiciones de seguridad necesarias en los boliches de la ciudad.

  • Cambios en la legislación: Tras el desastre, se endurecieron las normativas de seguridad para locales nocturnos y eventos públicos en Argentina. Se implementaron controles más estrictos y se prohibió el uso de bengalas en espectáculos.



Mitos y verdades


Uno de los mitos más grandes instaurado por los medios de comunicación se basó en que funcionaba una guardería dentro del baño de mujeres, la cual fue comprobado que nunca existió.


Se dijo que la seguridad estaba a cargo de la banda, mientras que en el juicio se comprobó que Raúl Villarreal era el Jefe de seguridad de Cromañón y respondía a Omar Chabán.


Se instaló que desde el escenario de Callejeros se incentivaba al uso de pirotecnia. En el juicio oral y público se determinó que “no censurar una costumbre no significa incentivarla”.


Un gran porcentaje de las personas que fallecieron ese día, lo hicieron por volver a ingresar a salvar vidas.


Algunos medios de comunicación dieron a entender, intentando criminalizar al propio público, que el 90% de las autopsias habían dado positivo en Drogas y Alcohol, esto es falso.


Impacto en la cultura y la memoria


Memoria colectiva: La tragedia de Cromañón se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la corrupción, la negligencia y la impunidad en Argentina. Familias de las víctimas han mantenido viva la memoria de sus seres queridos a través de marchas, actos conmemorativos y trabajos de concientización.

Cultura popular: Varios artistas, escritores y cineastas han abordado el tema de Cromañón en sus obras, utilizando la tragedia para reflexionar sobre la responsabilidad social y las fallas del sistema.

Movimientos sociales: Se formaron grupos de familiares de víctimas que lucharon por justicia y por la mejora de las condiciones de seguridad, contribuyendo a un activismo más amplio en el país.

Impacto en la banda Callejeros: Inicialmente, la banda fue considerada como una de las

responsables del hecho por haber permitido el uso de bengalas en sus conciertos. Sin embargo, los miembros de Callejeros argumentaron que no tenían control sobre las medidas de seguridad del local y que no alentaban el uso de pirotecnia. Finalmente, en juicios posteriores, algunos de los miembros fueron condenados y luego absueltos en apelaciones.


Libertades y apelaciones: A lo largo de los años, hubo varias revisiones de las sentencias, con algunos condenados logrando reducciones en sus penas. Omar Chabán, por ejemplo, murió en 2014 mientras cumplía su condena, tras haber recibido una rebaja de su pena.


Situación de la banda Callejeros: Aunque la banda fue inicialmente condenada, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó la sentencia en 2014, absolviendo a algunos de sus miembros, lo que generó controversia y protestas de parte de un grupo minoritario de familiares de las víctimas. 


Actualmente, el caso de la tragedia de Cromañón sigue siendo un tema relevante en la sociedad argentina, casi dos décadas después del trágico suceso. En el ámbito judicial, la mayoría de los juicios y condenas iniciales se han resuelto, aunque algunas personas continúan buscando justicia a través de revisiones y apelaciones. Las condenas han sido objeto de debate, y existe la posibilidad de que se revisen en instancias adicionales.

Las familias de las víctimas han mantenido viva la memoria de sus seres queridos a través de actos conmemorativos anuales. Estos eventos no solo sirven para recordar a quienes perdieron la vida, sino que también resaltan la importancia de la seguridad en eventos masivos. A raíz de la tragedia, se impulsaron cambios en la legislación sobre seguridad en espacios públicos, y la sociedad ha adquirido una mayor conciencia sobre la necesidad de establecer altos estándares de seguridad en conciertos y otros eventos.

El activismo por parte de organizaciones y grupos de familiares ha sido constante, exigiendo justicia y condiciones de seguridad adecuadas, no solo en relación con Cromañón, sino en un contexto más amplio de eventos masivos en Argentina. La tragedia ha dejado una huella cultural profunda, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la seguridad y la responsabilidad en la organización de espectáculos. A través de documentales, libros y otros formatos culturales, se ha discutido ampliamente, manteniendo el tema presente en la opinión pública. Aunque el caso no está completamente cerrado, su impacto perdura, recordando la importancia de aprender de la tragedia para prevenir futuros desastres.


El caso cromañón es recordado en Argentina como un símbolo de negligencia y corrupción, y marcó un antes y un después en la regulación de la seguridad en espectáculos públicos en el país. Sigue siendo un tema sensible en la sociedad argentina, y muchas familias aún buscan justicia y cambios para evitar que una tragedia similar vuelva a ocurrir. 


Entrevistas


Viviana Belen tiene 53 años, es de un pueblo llamado La Dulce y de joven iba a recitales de rock. Hoy toma conciencia de lo sucedido y recuerda con claridad cómo vivió Cromañón desde su casa.


¿Recordás cómo te enteraste de lo que ocurrió en Cromañón?


- Sí, claro. Recuerdo que estaba en mi casa con mi marido y mi hija de 4 años, y escuchamos la noticia en la televisión. Fue un momento muy impactante, con mi marido nos quedamos en silencio escuchando qué había pasado con las víctimas y recuerdo que en todo momento iba subiendo el número de fallecidos. 


¿Cómo fue el impacto de la noticia en tu entorno cercano? ¿Hubo conversaciones al respecto en tu familia o entre tus amigos? ¿Cambió algo en la forma en que percibían los recitales? 


- Sí, todos hablamos mucho de lo que había pasado, incluso con gente del trabajo. Mis amigos y yo nos empezamos a preguntar si valía la pena seguir yendo a lugares que pudieran no ser seguros. En mi familia siempre fuimos muy cautelosos con estos temas. Antes de tener a mi hija, con mi marido íbamos frecuentemente a este tipo de recitales y esto nos cayó como un balde de agua fría 


¿Crees que las nuevas generaciones tienen la misma conciencia sobre los riesgos en recitales? 


- Creo que muchos jóvenes no están al tanto de lo que ocurrió o no entienden la gravedad. Los que lo vivimos, aunque fuera desde la distancia, tenemos esa alerta. Igualmente ahora hay muchos más recursos para evitar todo lo que sucedió, además después de lo de Cromañón se incorporaron nuevas leyes para boliches o espacios que organizan este tipo de eventos. 


¿Cómo crees que debería recordarse la tragedia de Cromañón para mantener la conciencia de seguridad en eventos masivos? ¿Crees que es importante que se mantenga viva esta memoria? ¿De qué forma? 


- Sí, es fundamental. Creo que deberían hacer recordatorios en los medios y educar sobre seguridad en los eventos, también estaría bueno incorporar más charlas en escuelas, secundarios y universidades, para que los jóvenes puedan asistir a estos eventos previamente informados para seguir evitando tragedias. Los recitales son para disfrutar, pero nunca se puede olvidar lo que pasó.


Ailen Cordeiro vive en Mar del Plata,  tiene 27 años y cuando ocurrió la tragedia de Cromañón aún era muy chica. Ailen hoy en día asiste con frecuencia a recitales 


¿Cómo ha sido tu experiencia en este ámbito, sabiendo que la tragedia de Cromañón marcó un antes y un después?


- Sí, la verdad es que aunque no viví directamente lo de Cromañón porque era chica, sé que fue un evento que cambió todo. En mi familia y en el entorno siempre se habló de lo que pasó, y creo que eso generó mucha conciencia en mi generación sobre la seguridad en los recitales.


¿Qué sentís cuando vas a un recital y recordás lo de Cromañón?


- Hoy en día me da cierta tranquilidad ver que los lugares están mucho más preparados. En la mayoría de los recitales los controles son bastante estrictos, revisan las salidas de emergencia, hay indicaciones de seguridad. Pero al mismo tiempo, siempre está ese pensamiento en el fondo, como una alerta, porque sabemos que esas cosas pasaron y podrían pasar de nuevo si no se cuidan las medidas.


¿Creés que hay suficiente conciencia sobre la seguridad en el ambiente de la música en vivo?


- Creo que depende del lugar y del tipo de recital. En los más grandes, los espacios suelen estar preparados y hay mucho control, pero en algunos lugares más chicos, a veces es preocupante. Todavía hay eventos donde se ve exceso de gente o malas condiciones, y eso es peligroso. Me parece que tanto el público como los organizadores tienen que estar atentos a estas cosas.


¿Te preocupa la posibilidad de que algo similar a Cromañón pueda suceder de nuevo?


- Es una preocupación que está ahí, pero trato de no pensar demasiado en eso. Creo que la mayoría de los lugares se cuidan más, y el público también tiene más conciencia. Igual, cuando veo mucha gente en un lugar cerrado, automáticamente buscar las salidas o me fijo si hay extintores. Es algo que muchos hacemos, creo, por haber crecido con esa historia tan presente.


¿Cuál es tu mensaje para los organizadores de recitales y los que asisten?


- Mi mensaje para los organizadores es que no bajen la guardia, que mantengan las medidas de seguridad aunque cueste o parezca exagerado, porque es la vida de las personas lo que está en juego. Y a los que vamos, les diría que estén atentos, que no dejemos de cuidarnos entre todos. 


Cromañón hoy


El sitio donde funcionaba el boliche Cromañón fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Este reconocimiento busca preservar la memoria y dar lugar a un espacio de reflexión colectiva. La declaración, firmada por el Presidente y otros funcionarios, forma parte de un esfuerzo para recordar y honrar a las víctimas y prevenir que tragedias similares ocurran en el futuro. 

En 2022 se aprobó la ley de expropiación, este proyecto también abarca los edificios aledaños y un espacio cercano al aire libre, y responde al esfuerzo de familiares y sobrevivientes que desde hace años buscaban convertir el espacio en un homenaje. 

 


HOMENAJES: LIBROS, PELÍCULAS Y SERIES. 


Llegará en 2024 a las pantallas la serie “Cromañón”, una ficción que se suma a los libros, pasando por canciones y películas que abordaron, a lo largo de 20 años como tema central o complementario, la tragedia de República de Cromañón y sus posteriores consecuencias sobre la sociedad argentina.

La serie, producida por Prime Video y protagonizada por la actriz Olivia Nuss, se centra en Malena, una joven de 19 años con aspiraciones artísticas que queda atrapada en un triángulo amoroso y marcada por la tragedia de la noche del incendio. Dirigida por Marialy Rivas y Fabiana Tiscornia, escrita por Josefina Licitra, Pablo Plotkin y Martín Vatenberg, luego de su estreno estará disponible en más de 240 países y territorios.



Uno de los libros que aborda el tema es “Voces, tiempo, verdad”, de Bruno Larocca, una obra que está apuntada a

entender la complejidad del proceso judicial por Cromañón, que incluyó cuatro juicios orales. En este libro hay un trabajo de reconstrucción periodística del hecho con testimonios de referentes como Estela de Carlotto, el Indio Solari, Eugenio Zaffaroni, Víctor Hugo Morales y Gabriel Solano, entre otros, además de músicos y sobrevivientes. El libro fue lanzado e inaugurado por la asociación NO NOS CUENTEN CROMAÑON, dirigida por sobrevivientes y familias de sobrevivientes. Se realizó una gira por distintas ciudades y pueblos del país y dictaron charlas de conciencia en escuelas, universidades, bibliotecas, etc. 



 
 
 

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