top of page

Lucía Pérez Montero: Narcotráfico, femicidio y la voz que resuena en la lucha por justicia

  • Foto del escritor: Tinta Joven Argentina al descubierto
    Tinta Joven Argentina al descubierto
  • 17 oct 2024
  • 9 Min. de lectura

Actualizado: 29 oct 2024

El 9 de octubre de 2016, el cuerpo de Lucía Pérez fue dejado sin vida en la sala de primeros auxilios de Playa Serena, hecho que desató un largo camino en búsqueda de justicia. Muchas voces sobre lo ocurrido llevaron a correr el foco de lo que realmente sucedió, el abuso y femicidio de una joven de 16 años bajo las manos del narcotráfico.


Redacción: Agustina Lavilla y Malena Velasco

Edición: Lic. Verónica Riedel

"Cualquiera de ustedes es Lucía. Con 16 años haciendo sus cositas, dibujando, pintando, hacía cosas muy bonitas. Con esa inquietud de ir y venir, que hoy te guste esto y mañana lo otro. Esa era Lucía”, Marta Montero, madre de Lucía. 


El 8 de octubre de 2016 a Lucía le presentaron a la persona que se convertiría en uno de los actores principales de su muerte. Matías Gabriel Farias de 23 años, encargado de proveer marihuana a la joven; Lucía no contaba con el dinero para pagarle, por lo que Farias le refirió que no se preocupara, que al siguiente día se lo pagara. Marta, remarcó este hecho como “el mecanismo que tiene este tipo de gente para actuar”. Ese mismo día su hija le pidió plata para salir con sus amigas. Marta recordó que ese 9 de octubre por la mañana, antes de irse, se despidió de Lucía y le dijo: “-Hija te dejo los cien pesos, te quiero mucho”, y ella respondió: “Yo también mami”. 


A las 10.30 Juan Pablo Offidani, segundo actor principal del hecho y Farias buscaron por la esquina de su hogar a la joven y la llevaron a la casa de éste. Cómo fue el proceso, no se sabe y tampoco fue investigado, “Solo Dios sabrá qué pasó 

ahí, no lo sabemos; sólo que el teléfono de Lucía se apagó en el momento que ellos la levantaron”, mencionó Marta. 


A las 14 el cuerpo sin vida de Lucía fue dejado en una sala de salud de la periferia de la ciudad, la cual estaba cerrada. Allí se encontraba un médico quien también ocupaba un cargo público. Al no recibir respuesta por parte de su hija, comenzó la preocupación por saber dónde se encontraba, ya que Lucía "no era de hacer esas cosas". A las 18 su hijo le avisó que lo habían llamado para decirle que la joven había tenido un accidente. “Yo sentí una cosa en el cuerpo, que no lo puedo explicar, una cosa tan rara. Yo la llamaba y la llamaba, viste cuando te agarra una cosa de decir ¿Qué hago? ¿Dónde la voy a buscar?, porque nunca se te cruza eso por la cabeza, no hay manera de que se te cruce”, lamentó Marta. 


Con mucho amor en el rostro recuerda a su hija, resaltó que era "muy amorosa, atenta, compañera, pero sobre todo buena, tanto con ella como con Guillermo, su padre; quien describió a Lucía como "su nena", la más chica, la que lograba sacarle todo. 

Una joven que era plenamente acompañada por su familia, la misma que alzó la voz por ella ante una justicia que no respondió como se esperaba. 


Lucía tuvo la suerte de tener una familia, que solía luchar por ella y nunca la juzgaría. A mi que me digan lo que me digan, como ya repetí muchas veces, yo volvería a parir la misma hija que tuve y nunca me avergoncé, ni me importó nada.  Nadie tiene derecho a hacer lo que hicieron con Lucía, nada se justifica”, expresó con dolor Marta Montero.


El juicio


La periodista Lara Franco, quien se encontraba trabajando en el programa radial “El Mañanero”, emitido por Radio De La Azotea (88.7) al momento del hecho, mencionó que aunque sea un tema complejo, "es preciso recordar que los jueces Aldo Carnevale, Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas del Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 de Mar del Plata, emitieron un primer fallo sin perspectiva de género". Por esta razón se los acusó de “negligencia, incumplimiento del cargo y parcialidad manifiesta”, en el juicio político (jury) tras los resultados del primer juicio, lo que generó la anulación del mismo. 


Por su parte Marta explicó “cuando se habla que se juzga la sentencia, la sentencia no se juzga, se juzga el procedimiento que tuvieron esos magistrados, con el trato  de una niña como lo era Lucía, porque nosotros hemos firmado, en el 1996, tratados internacionales. Entonces no es cualquier cosa, no podemos decir una cosa y hacer otra. ¿Cómo tres jueces, por acción u omisión no lo sabemos, pueden decir que porque había una leche chocolatada o una factura que habían comprado, esas personas no tenían ningún pensamiento de matar a Lucía?, ellos como magistrados, como jueces, como parte de ese poder no pueden pensar y decidir algo por motus propio. Es un horror lo que hicieron, entonces cuando uno ve eso, piensa y lee esa sentencia, te das cuenta”


Marcela es actualmente la directora de la Escuela Secundaria Media 3, institución a la que asistía Lucía; y al momento de lo sucedido ocupaba el cargo de vicedirectora del turno noche en dicho colegio. Marcela mencionó que habiendo conocido a la joven desde otro lado, "no se si realmente tuvo toda la justicia que tendría que tener


Y refirió que habría que "ahondar mucho en el caso de cada una de las personas que intervinieron como acusados, quizás así los cargos serían otros, distintos tipos de sanciones, sin dejar pasar tanto tiempo". 


La primera sentencia quedó anulada, se convocó a un nuevo juicio donde los acusados quedaron detenidos por tenencia de drogas, pero lo que los jueces no tuvieron en cuenta que a Lucía la habían matado. Se juzgó otra cosa, quedando fuera de foco que fue un femicidio. Pero el veredicto siguió sin ser el correcto, por lo que se designó otro tribunal, el N°2 y se inició un nuevo juicio, con tres jueces nuevos. Éste comenzó el 7 hasta el 28 de febrero de 2024 que finalizaron todas las audiencias, el 23 de marzo se dictó una nueva sentencia, en la misma se dictaron los siguientes cargos: Offidani fue condenado a 8 años de prisión, sumado a los 8 años con los que contaba anteriormente, ya que hubo unificación de sentencias. Por otro lado, Farias fue condenado por femicidio a prisión perpetua y según el artículo 80, le impide contar con el beneficio de salir antes por buen comportamiento o en dicho caso salidas transitorias, aunque lo pidiese no deben dárselo. 


Luego de dicho dictamen, ambas partes apelaron, por el lado de la familia de Lucía se solicitó la perpetua de Offidani, ya que “fue cómplice necesario para que los hechos sucedieran” y por el lado de los acusados buscaron declararse inocentes. Por lo que resta esperar si la condena se aumenta, queda firme o se deja en libertad a los autores del femicidio de la joven. Esta decisión se podría dilatar hasta un año luego de su inicio, el mismo fue el 13 de mayo del 2024.


Por otro lado, se confirmó la fecha del jury contra dos jueces Gómez Urso y Viñas; Aldo Carnevale ya se jubiló; las audiencias comenzarán el 11 de noviembre de este año y se analizará el rol de los magistrados, según mencionó la periodista Lara Franco. Y afirmó ”todavía falta mucho, de hecho, hay más hombres que mujeres en espacios de poder, y esto es grave a nivel social. Porque hablamos de equidad y todavía los lugares en donde se toman las decisiones importantes están siendo ocupados en su mayoría por figuras masculinas”. Aunque también hizo hincapié  en que es "muy positivo y fundamental que se estén dictando capacitaciones en perspectiva de género y  Ley Micaela”.


Impacto y trabajo social  


El hecho tuvo repercusiones a nivel mundial, por lo que los padres y hermano Lucía crearon la Asociación Civil Campaña

Nacional “Somos Lucía”. Y con el respaldo de la misma, lograron abrir “La casa de Lucía”, que está ubicada en Alvarado 4500. Lugar que anteriormente era utilizado para el narcotráfico pero que fue donado por el Estado a la asociación bajo un proyecto de Ley. 


Marta y Guillermo hicieron énfasis en que más allá de estar agradecidos por el espacio brindado, "sin el amor y trabajo" que pusieron ellos mismos, la casa no sería habitable. También resaltaron que la reparación del techo, que era lo que más complicaba y retrasaba la libre utilización del inmueble fue realizada con ayuda de la Unión Europea, dejando a la vista la repercusión mundial que tuvo el caso. 


La Asociación se formó a partir de la necesidad de ponerse en acción. “Es trabajar, trabajar para que esto se termine. Para que no nos maten de la manera que matan nuestras hijas”, explicó Marta. 


Ante los rumores que la ubican en un lugar de privilegio por estar pegada a la política, dijo “no contesto, lo demuestro en el accionar. Si dicen que hago política, la verdad es que si, yo no hago política partidaria, yo hago política social. Porque a nosotros el Estado no nos dio nada, sí la casa, pero con nuestro esfuerzo logramos que sea lo que hoy es”.


Marta destacó que el trabajo que realizan "impacta en la sociedad" y compartió una anécdota: “Me pasó el otro día en Buenos Aires, íbamos caminando con otra mujer, que es una periodista amorosa, los de la MU, La Vaca, quienes también formaron el Observatorio Lucía Pérez. Bueno, y me quedé en la casa de ella, estábamos paseando, y de repente una señora en Buenos Aires, me dice: - te abrazo muy fuerte madre, me mira, - vos sos la mamá de Lucía. No era una chica que fue a las marchas, no, era una señora, fue muy fuerte. Y yo le decía a ella, estas cosas genera Lucía”


Aunque el hecho causó una gran repercusión, poco se habló de lo que se generó en el ámbito educativo, en los más allegados  a Lucia.  “Nadie podía creer absolutamente nada de lo que pasó. Se trató de contener a todos los chicos, la contención de todos los jóvenes que eran los compañeros de ella. Y los que venían atrás, porque los chicos más chicos, estaban con el tema de Lucía. De hecho fueron los que han instado el tema de realizar todo lo que hicieron en el sum, toda la pintura que han hecho, el mural. Vos imagínate que lo de Lucía fue en 2016 y esto se hizo en 2021, varias generaciones después", contó Marcela. 

A partir de lo sucedido la escuela puso a disposición asistencia psicológica para sus alumnos, así como también un protocolo a seguir en caso de que alguno de ellos se encontrara en una situación de riesgo. 


La mirada de Lucía se encuentra emplazado en varios lugares de nuestra ciudad, como si estuviera aquí, su impacto se refleja en el accionar de la sociedad, y sus ojos se hicieron bandera de lucha. “Sin dudas dejó un antes y un después en la cobertura de noticias, pero también impactó de gran manera en la sociedad, hoy es muy fácil encontrar alguna imagen de Lucía en diversos espacios públicos", manifestó Lara Franco.


Los medios de comunicación


La cobertura mediática del caso fue de gran magnitud, razón por la que se dio lugar a distintos tipos de opiniones. Algunas de ellas no consideraron que de quien se hablaba era solo una niña de 16 años. Marta recordó “A mí me pasó mucho con el diario La Capital. En éste tenía la palabra una persona que no te podés imaginar, algo horroroso. Y después otra periodista, María Delia Sebastiani, que me dijo que iba a dar mi teléfono al aire. Porque yo siempre hablé de los narcos y seguiré hablando y no me importa nada. Entonces ella me decía que si yo sabía quiénes eran, dónde estaban, cómo se movían, dejaba mi teléfono al aire, que la gente estaba preguntando ¿cómo hacía?, ¿dónde hacía la denuncia? A lo que le conteste que haga lo que quiera. ¿Usted quiere dejar mi teléfono? Déjelo al aire. Creo que no hace falta. La gente, si se quiere comunicar conmigo, se va a comunicar de cualquier manera. Porque sabe quién soy y me conoce”.

Pero en general, la cobertura ayudó a que el caso llegue a más gente, y ahí estuvo la familia de Lucía para darle voz a la misma. En este sentido Lara Franco expresó “también creo que el crecimiento del feminismo marcó un antes y un después. En ese entonces, recuerdo que me hizo mucho ruido algunos titulares o enfoques, en donde se culpaba a los padres de Lucia por lo ocurrido. Siento que sacaron a Lucia de su rol de adolescente en algunos casos, analizaron su forma de vestir o con quienes se relacionaba, quitando culpa o responsabilidad a los adultos que cometieron o participaron de su femicidio, como así también a quien debió controlar cómo y porqué se comercializaban estupefacientes entre menores de edad”.

Además remarcó “creo que es importantísimo hacer cursos, capacitarse, charlar o consultar con colegas o pares. La formación no puede terminar en lo que uno estudia en la facultad, porque ha cambiado tanto la forma de hacer periodismo que si uno no profundiza en algunas cuestiones estás en el horno”.


“Ni una menos"


A diferencia de lo que se podría llegar a pensar, la familia denunció que no se sienten representados por el movimiento “Ni una Menos”, ya que no tuvieron un buen actuar con lo que respecta a la joven y el proceso judicial que se llevó a cabo.  “No había por qué agarrársela con Lucía, con la causa. Y también esto tiene un revés. O sea, tiene un revés de la derecha y de todo esto que estamos pasando. Decidite de qué lado estás. Pero después no vayas con la banderita creyendo que estás con nosotros”, dijo Marta.

En este sentido que le hayan matado a su hija "no es mérito de llevar un rótulo, la lucha de su familia, como la de muchas otras mujeres más, va por otro lado". Según contó se encuentra en lo social, en el acompañar, en alzar la voz por sus hijas, esas que ya no pueden hablar por sí mismas. 


A Lucía Perez la mataron el 9 de octubre de 2016, Matias Gabriel Farias y Juan Pablo Offidani. Su femicidio impactó a tal nivel que hoy su rostro es la imagen de lucha. Su familia y seres queridos continúan alzando la voz y buscando justicia, mientras que realizan un trabajo por y para la sociedad.



 
 
 

Comentarios


bottom of page