top of page

María Soledad Morales: el femicidio que conmovió a la Argentina e hizo oír la voz de un pueblo

  • Foto del escritor: Tinta Joven Argentina al descubierto
    Tinta Joven Argentina al descubierto
  • 10 nov 2025
  • 8 Min. de lectura

El 10 de septiembre de 1990, en la provincia de Catamarca, se comenzaba a hacer visible un escenario inimaginable dentro de la región que marcaría un antes y un después. 


*Por Santina Mejías, Mariano Santillan y Milagros Citarelli

Edición: Lic. María Verónica Riedel



En el marco de la hegemonía de la familia Saadi, la impunidad política y un distrito conservador administrado como feudo, el crimen de María Soledad Morales dejó una huella en la sociedad argentina. Aún no estaba tipificada la figura de femicidio en el Código Penal. 


El 8 de septiembre de 1990, una chica de tan solo 17 años realizaba una fiesta con sus compañeras de secundaria para recaudar fondos para su viaje de egresados, la noche transcurrió tranquila hasta que María Soledad dejó el lugar, luego de ello nadie más la vio. Sus padres comenzaron una búsqueda incansable, junto a la directora de su escuela, Martha Pelloni. Dos días después, encontraron su cuerpo desfigurado en un zanjón al costado de la ruta provincial 38.


Desde los comienzos de la investigación las acusaciones tuvieron en la mira a hijos de políticos de renombre, entre ellos Guillermo Daniel Luque, hijo del, en ese entonces, diputado nacional Ángel Luque. Se realizaron dos juicios que estuvieron plagadas de irregularidades y falsos testimonios. 


Desde el periodismo, una de las tantas razones por las que se cubrió el hecho fue por los llamados “hijos del poder”, término que ya rondaba en Catamarca para hablar del grupo conformado por hijos de políticos que se manejaban en la provincia con total impunidad.


La periodista Virginia Messi, quien cubrió el segundo juicio del caso, declaró “era una sociedad muy chica donde el poder estaba muy centralizado, a esos chicos se referían…a los chicos de veinte, veintipico de años que iban a la noche y elegían chicas”, además, agregó que, solían darles bebidas y violarlas, dando cuenta de que hacían lo que querían en la ciudad. Si bien María Soledad no fue la primera chica que pasó por esto, para la provincia de Catamarca su caso implicó - aunque no solo - el derrumbe de una hegemonía que desde hacía años controlaba la provincia.


La resolución del caso dictaminó que ambos condenados, Guillermo Daniel Luque y Luis Raúl Tula - quien tenía un noviazgo con la víctima -, eran culpables. Al primero se lo declaró como coautor penalmente responsable del delito de violación seguida de muerte, condenándolo a 21 años de prisión. Al segundo, por otro lado, se lo declaró como partícipe secundario del delito de violación, codenándolo a 9 años de prisión.


Han pasado 35 años y María Soledad es recordada todos los 8 de septiembre aún desde los medios de comunicación, los cuales, en su momento tuvieron un rol muy importante en la difusión del caso. “Lo empezaron a cubrir los medios locales y ahí empezaron las marchas del silencio…y lo que atrae a los medios nacionales son las marchas”, explicó Virginia Messi, y agregó: “sin duda la mediatización del caso ayudó a que no quedara en la nada, ¿no? En una provincia donde los políticos mandaban”.



A pesar de que pasaron 35 años del femicidio, las personas que vivieron el caso a través de los medios aún lo recuerdan. “Lo re contra mostraron. Todo el tiempo. No anularon nada”, comentó una mujer, y otra subrayó: “fue emblemático, ese caso se conoció gracias al periodismo y a la hermana Pelloni”. Sin duda, el periodismo se encargó de que todos supieran quién fue María Soledad Morales.



Pero, antes de que el caso se diera a conocer por los medios, Martha Pelloni marcó un antes y un después con las marchas del silencio, que hasta el día de hoy se recuerdan como parte fundamental del hecho. “Las famosas marchas del silencio fueron una medida de protesta nunca antes vista hasta entonces”, comentó Virginia Messi en su video de youtube publicado en 2023, y no podría describir mejor el comienzo de lo que serían las tantas movilizaciones por María Soledad en la provincia, y, posteriormente, a lo largo y ancho del país. 


“La madre Pelloni, con esa persistencia, con ese silencio, logró que el caso llegara a la instancia judicial”, declaró la abogada penal entrevistada para esta investigación, y destacó que “el caso de María Soledad resultó ser una bisagra”, puesto que el poder judicial se vio invadido por los jueces impidiéndoles la libertad de acción, todo esto, al estar coaccionados por un poder que no quería permitir que a sus hijos se los juzgara libremente como a cualquier ciudadano. “Aunque tampoco la resolución judicial involucró a todas las personas que estuvieron metidas en este caso, porque dos fueron los condenados”, y subrayó, “pero había muchos más partícipes hijos del poder”. 


Las implicancias políticas en el caso de María Soledad no pasan desapercibidas ni a día de hoy, y es que, desde el primer momento estuvieron presentes. El hecho de que el cuerpo apareciera desfigurado fue solo el comienzo de lo que sería una búsqueda del poder de mantenerse impune. La negligencia fue notoria desde el principio y hubo una búsqueda de encubrir el crimen durante todo el proceso. En primer lugar, como se mencionó en el documental de Netflix sobre el caso, las fuentes judiciales acusaron de negligentes a los policías que realizaron los primeros trabajos en donde fue encontrado el cuerpo. De hecho, se remarcó que no se preservó el lugar del hallazgo sino todo lo contrario: el cuerpo estaba al descubierto y cualquier persona pasaba y pisaba el lugar. Sobre esto, la abogada añadió que si bien el cuerpo del delito estuvo presente, “su autopsia reveló que también el poder había hecho de las suyas porque su cuerpo fue lavado, faltaban un montón de indicios y pruebas que se perdieron”, y agregó que, “tal vez si hubiesen estado presentes hubiese sido más agravada la condena de los imputados”. 


Por otro lado, Virginia Messi reveló que hubo un momento en donde trataron de buscar “embarrar la cancha del lado de los acusados: si hubo un momento en el que a mí me intentó, no sé, como meter en una media sucia el abogado de Luque”, y detalló: “me invitó a cenar y yo fui para información pero me vi venir algo torcido, entonces vinieron a buscarme mis compañeros”. Incluso, luego de la resolución del caso, la influencia del poder político se seguía sintiendo. “El día del veredicto estaban todos muy enojados y Clarín nos dijo que no anduviéramos en grupos de menos de tres personas”.


Las huellas del poder político se hicieron aún más visibles cuando los habitantes  de la provincia se comenzaron a sentir seguros para hablar. “La gente como que estaba más floja para contar cosas que antes no contaba, como que había perdido un poco el miedo”, agregó la periodista. 


“FUE EMBLEMÁTICO, ESE CASO SE CONOCIÓ GRACIAS AL PERIODISMO Y A LA HERMANA PELLONI”


El tiempo pasó, y a pesar de que hubo dos condenados, la justicia dio una respuesta que, para los catamarqueños, y sobre todo, para la familia Morales, tuvo sabor a poco. Como indicó Virginia “todas las investigaciones que debían empezar después del veredicto, 33 en total, entre falsos testimonios y dos coautorías, o se estancaron o ni siquiera comenzaron”. Sumado a esto, ninguno de los dos condenados cumplió la condena completa: Guillermo Daniel Luque, tras 14 años de prisión obtuvo la libertad condicional por buena conducta, por otro lado, Luis Raúl Tula, tan solo estuvo 4 años y seis meses en prisión saliendo también antes de cumplir la pena. A los pocos años, ambos andaban nuevamente caminando por las calles de Catamarca con la total impunidad de la que siempre gozaron. 


“Existió siempre, porque el que tiene el poder no lo quiere perder, y el poder, como dice Foucault, se transmite en red” dijo la abogada y agregó: “ellos tienen una red armada, y no la quieren perder, porque cuando esa red se empieza a deshilachar, el poder se empieza a debilitar”. 


“Yo pensé que con la muerte de mi hija, tan terrible, tan tremenda que fue, no iba a repetirse la historia, pero día a día estoy viendo chicas jóvenes asesinadas, también horrendamente, y nadie hace nada”, declaró Ada Morales por los 35 años del asesinato de su hija, y representó la realidad que, nada más ni nada menos, hoy envuelve nuestro país.


En las calles, las mujeres también tienen algo para decir sobre los femicidios en relación con el caso de María Soledad. Sostuvieron que que no hubo justicia porque siguen sucediendo casos, y que, en lo que respecta a los femicidios de hoy en día, tampoco se hace justicia. “Hoy es algo más del día. Hoy hubo otra más”, comentó una mujer entrevistada en las calles marplatenses. “Muchas veces los femicidas viven en la misma cuadra de la mujer fallecida que ellos mismos matan, o sea, no hay justicia para los casos de ahora”, agregó otra, y, respecto a lo que vemos en los medios una comentó: “un caso tapa a otro caso. Hoy tenemos uno, estamos todo el día con ese, y después viene otro y se olvidan del anterior, nunca hay un final”. 


Pero también, es inevitable remarcar el avance que hubo desde el femicidio de María Soledad hasta hoy, y como, en lo que respecta a la lucha de las mujeres, también es recordado como un caso que marcó un antes y un después en la historia del país. “Ahora hablamos de femicidio, antes no hablábamos de femicidio. Es un cambio sustancial”, respondió una mujer en la calle, y otra de 71 años destacó el progreso que ha habido, subrayando que, en su época, no se le daba relevancia que se le da hoy a dichos casos.


Los hijos de poder

Opinión: Por Santina Mejías y Milagros Citarelli


Sin duda, el tinte político del caso dejó una huella imborrable porque no solo demostró de lo son capaces los políticos con tal de preservar su poder, sino que lo puso en evidencia y dio batalla a la corrupción política. Algo que, sin lugar a duda, aún hoy es recordado en el país.


El crimen de María Soledad no es solo aquel que hizo caer a un régimen. Detrás de él había una joven con sueños, proyectos y toda una vida por delante. Una joven que, aunque jamás debió atravesar lo que vivió, terminó convirtiéndose en el grito y el emblema de todas aquellas que también sufrieron —no solo en ese entonces sino también por todas las que posteriormente fueron asesinadas en el resto del país—.


Con ese silencio, millones de personas junto con Martha Pelloni a la cabeza se pusieron de pie para enfrentar la impunidad que manejaban los hijos del poder en la provincia y dijeron basta. La repercusión fue inevitable: no solo captaron la atención de los medios, sino que además influyeron en el avance judicial del caso logrando hacerlo trascender, para que, actualmente sea recordado con la importancia que merece.


Hoy en día podemos decir que el caso de María Soledad Morales ha dejado una huella que sigue presente, especialmente para quienes lo presenciaron en su momento. Gracias a los medios de comunicación, que difundieron la causa desde el principio, se transformó en un capítulo de la historia argentina que no va a pasar desapercibido ni perder relevancia. Esa joven catamarqueña que tuvo un final que no merecía se convirtió en un símbolo que continúa vigente en la lucha actual de cientos de mujeres en las marchas feministas. Como bien dijo Martha Pelloni en el documental: “María Soledad se volvió el símbolo de lo que podemos hacer hoy como lucha social las mujeres”.


El caso de María Soledad Morales es un emblema, pero no por cuestiones aisladas, sino por todo lo que significó en su conjunto. Su importancia no reside únicamente en la caída de una dinastía o en la difusión mediática, sino en la unión de ambos factores, surgidos de donde proviene la verdadera influencia: el poder de la movilización popular.


 
 
 

Comentarios


bottom of page